CASAS, Américo (67
años)
Yo me acuerdo que cuando era chico tenía que trabajar con mi
papa, yo tenía seis años y me ocupaba de cuidar los animales en el campo y de
atar los alambras para que no se escapen, me lastimaba las manos porque no sabía
y mi papa me pegaba.
Fui hasta segundo grado de la primaria y tuve que dejar
porque no tenía tiempo para estudiar.
Aprendí mucho trabajando pero cuando vine a la ciudad la
gente me pagaba monedas por mi trabajo y es injusto eso porque si yo hubiera
estudiado hubiera sabido que mi trabajo valía mas y que tenía derecho a la obra
social y todo eso. Yo también hice trabajar a mis hijos y hoy me arrepiento, a
pesar de haber trabajado desde chiquita mi hija Olga, la más grande de 10
hermanos, puso todo su esfuerzo para terminar la escuela, hizo hasta el
secundario trabajando.
Ella me enseño todo esto de los derechos de los niños y de
la gente, por eso yo se que a los niños hay que mandarlos a la escuela, para
que nadie se abuse de ellos, y no hay que permitir que los maltraten porque son
pequeños y no se pueden defender solos.
Los derechos de ellos son los que los van a ayudar a crecer
bien para mañana ser grandes personas, todos tenemos que respetar esos
derechos, sobretodo yo, que me equivoque bastante pero no es tarde para
arrepentirse.
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